• Muchapalabreria

A último momento

Por Ayelen Rodriguez


El helado es de agua. Viene en palito. Está muy frío y no me animo a morderlo. Estoy apurada y aún no se derritió lo suficiente. Lo chupo. Suena sexy pero el cuadro es penoso. Como cuando el perrito toma agua desesperado un día de mucho calor. Hay un momento en el que quisiera hacer muchas cosas y no puedo. Como acelerar el comer un helado de agua, que requiere tiempos preciados, conlleva paciencia, representa un obstáculo momentáneo que no me deja continuar. Pero hay otro momento en el que pienso que la vida es eso que pasa mientras... sí, mientras te comes un helado en palito. Y entonces trato de disfrutarlo. En todo caso, ¿cuánto podría tardar? - Pasó el tiempo y ya me queda menos de un cuarto del helado. Y de algún modo ya es tarde para el disfrute, pienso. Lo chupé demasiado rápido. La penosidad de la primera escena se supera con la de ésta, la segunda, donde lo mantengo quieto en mi mano, queriendo que dure más, un rato más; no me lo quiero perder. Se le desprende una gota, porque sí, ya se derritió lo suficiente. Se sueltan un par de gotas más, y una cae en el piso antes de que pueda atraparla. Así, hay un momento en el que quisiera disfrutar "el aquí y ahora" y no pensar en todas las otras cosas que quisiera hacer. Desearía poner en cámara lenta la degustación de un helado de frutilla al agua que opaca el calor que siento con treinta grados. Por suerte, ya en el final, hay un último momento, en el que pienso que la vida es eso que pasa mientras te comes un helado en palito si dejás de pensar. Por hoy (¿solo por hoy?), voy a pensar un poco menos.


Imágen: @ornella.pepe. Representa la escultura Amore e Psiche de Casanova.

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