Duerme hecho bolita en el sillón del living y tiene recuerdos desde que llegó a la familia siendo cachorrito. Sin embargo aunque es un perro de casa, Poroto no pierde sus instintos, esos que lo llevan a morder libros, robarse las galletitas que prepara la abuela y perseguir a su amiga callejera.
Dicen que los perros no hablan, pero casi.
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Escrito por Ayelen Rodríguez
Ilustrado por María Carranza
Editado por Cecilia Blanco
Es un libro de 36 páginas, íntegramente ilustrado a color en tonos de naranja y negro y cosido artesanalmente.
La tipografía, Atkinson, es apta para personas con dificultades de visión y el papel (bookcel) tiene un compromiso ambiental.
Conocé más sobre este proyecto, ACÁ.
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