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Diario de Jujuy

Actualizado: 12 ago 2023

Por Ayelen Rodriguez



Día 1-15/4/2023

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Mensajes de "buen viaje" pero sobre todo buenos gestos.

Hoy me levanté y no podía despegar los párpados de mis ojos. Aún creo que los tengo pegados. En el sueño en el que ando me tapan con frazada de polar o mejor dicho, con amor, mientras veo montañas de colores a través de la ventana de un micro.

Las nubes se ven bajo el ala del avión. Es decir que aunque los párpados están pegados, el corazón sí que ya despegó, o mejor dicho, levantó vuelo.

Me acuerdo de la foto que me mandó Flor en la plaza cuando me dijo que nos imaginaba ahí, a Poli jugando y a mi escribiendo.

Me acuerdo de May tirando una carcajada cuando le leí el mensaje en voz alta. Imaginé la alarma del auto sonando y ella apretando todos los botones. La que sonaba en mi oreja era la alarma de mi celular anunciando que era el momento de empezar el día, pero la pospusimos un par de veces.

¿Cuantos misterios esconde este viaje?

Me como la galletita de limón que me regaló Caro mientras Cin me manda fotos. Mis amigas están tomando mate, riéndose, hablando de libros en el festival de la biblioteca. Yo las abrazo aunque no me vean.

En el sueño, desde la ventana del avión ella dice que nos vamos a otro planeta. Primero le digo que nos vamos a otra provincia. Después le confirmo que sí, que tiene razón, que nos vamos a otro planeta.

El hotel se llama Cactus. Huele a café con leche, pero el desayuno se sirve a las 8 de la mañana y en mi reloj son las 7 de la tarde.

¿Ves? ¿Ves, mi amor, que estoy dormida?

Cuando llego a Purmamarca llovizna, pero de pronto sale el sol y un rayo de luz le cambia el color a los objetos amarronandolo todo. Mi pelo, mi tez, mis ojos, combinan con el paisaje de una manera tan orgánica que me siento parte sin siquiera pensarlo. Huelo a café con leche porque veo en sepia.

Pero, ¿estoy dormida entonces?

...Es que tal vez suceda que no estoy soñando, sencillamente estoy cumpliendo un sueño.

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Día 2-16/4/2023

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El cuaderno Avon lo compré cuando me enteré que estaba embarazada. Después de cruzar un semáforo cuando no podía parar de pensar en escribirle a Amapola, me metí en un bazar y el primero que ví, me lo llevé. Fui a un bar y empecé a escribir. No había aún ecografía que dijera que iba a ser una nena pero para mí era Amapola desde antes del positivo, desde que sentí que estaba embarazada.

Durante el embarazo las fichas me cayeron como cataratas: Purmamarca estaba ahí, Divididos, Ricardo Vilca, el aguayo en el consultorio que me había regalado una paciente unos meses antes, el tatuaje de otra paciente que decía "todo está vivo a pesar del dolor, si me sonreís", un cuadro con amapolas que había comprado en el 2012 y que está conmigo en el consultorio desde que el consultorio existe... Flor, natural, agreste, autóctono, nativo, del latín nativus que significa "que nace"...

Una quena me sonaba en la cabeza por las clases de canto que tomé durante el embarazo. Música. Música y naturaleza.

¿Qué estoy pariendo en este viaje?¿Qué nueva versión de mí soy este abril después de un año de que la otra murió?

Música y naturaleza de nuevo.

El cementerio de Purmamarca es muy hermoso. El Día de Todos los Fieles Difuntos es una celebración muy importante para los pueblos andinos porque con la llegada de la muerte la relación entre el cuerpo y el alma no se termina sino que "se modifica".

Tengo una zapas, unos buzos, unas chalinas norteñas que me han regalado todas las personas que han venido y que me han dicho que tenía que venir, que me iba a encantar. "A vos te va a encantar el norte", me dijeron siempre.

De todo el norte del país, hay una esquina. Un borde. Un límite. Estamos acá y no en otro lado, porque es acá donde debíamos reencontrarnos. Reencontrarnos nosotras, madre, hija, una, dos, muchas. Reencontrarnos con todas las que fuimos y con todas las que vamos a ser.

¿Qué se modifica en el suelo blanco?

¿Quién muere y quién nace en ese límite caprichoso que no existe entre el cielo y la tierra pero que naturalmente una montaña de piedra decide imponer?

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Día 3-17/4

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En el desayuno de despedida se sienta una familia francesa. Ernesto tiene 5 años. Juegan, no se comunican con palabras. La infancia une al mundo pero Amapola con Ernesto está uniendo cosas que solo ella sabe.

Llegamos en un micro que nos salió 200$. Damos unas vueltas y confirmo: Tilcara ES un hostel.

¿A dónde vamos cuando no tenemos plan?

El mercado de Tilcara vende desde papines hasta Barbies. Veo granadas y papines de colores. El choclo que compro tiene granos muy blancos. Nunca había visto choclos así.

Me impresiona el trazo que separa las montañas del cielo. Esa arbitrariedad me parece tan injusta como natural. Eso es poesía. Eso es la vida, hija: una metáfora.

Las piedras hacen eco cuando chocan entre sí. Cuando destapo la botella, el viento hace sonar el plástico. Todo así, tan naturalmente.

Compramos una llama al crochet y también una melódica. Es lo más parecido a la quena que suena en mi cabeza desde hace 5 años. Música y naturaleza de nuevo. Los músicos callejeros sentenciaron que ella era la cuarta integrante.

Antes de irme de Purmamarca hice un juego conmigo: cada pestaneo sería una foto para el corazón. Eso es porque el celular me dice que no tengo más espacio para guardar lo que siento.

¿Qué lugar posible queda en el espacio, en la memoria, para volver a sentir?

Mientras la hamaca chilla escucho los ecos de la montaña. Pero ya no son las piedras, son mis propias palabras retumbando dentro de mí después del tercer día de este diario de viaje.

Aprovecho para meditar unos minutos. Pienso en nosotros. El chillido de la hamaca se asemeja a un mantra. A un mantra que me da la seguridad de que hay una niña del otro lado de mi cabeza. Que es otra, aunque también sea yo.

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Día 4-18/4/2023

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El viaje de Tilcara a Humahuaca ofrece un paisaje increíble. Los colores sepia del primer día se intensifican, como los afectos.

¿Cuándo el rojo del corazón se mezcló con el rojo del infierno? Hay un lugar que se llama garganta del diablo, pero aún no fuimos.

Compré un aguayo para usar de camino de mesa en la cocina. Mi cocina está inspirada en México y por la similitud que hay entre los pueblos del norte y la cultura mexicana creo que este aguayo va a "pegar". De los muertos ya escribí el otro día: en esta parte del mundo el cielo y el infierno unen sus puntas. Me acuerdo de un paciente que año tras año viajaba para celebrar el carnaval y me contaba detalles de cómo desenterraban al diablo. Me acuerdo de sus ojos brillantes al narrar la experiencia durante los años que compartimos la vida.

En el museo de Humahuaca vemos momificaciones y calaberas. Cuando salgo, veo una chola muy viejita. "¿Ves Amapola? Acá todo es como en Coco".

Aprovecho para duelarte también a vos y a vos y entender que amiga es otra cosa.

La versión en vivo de Guanuqueando termina con un "viva...". Tengo la frase encima todo el día.

Humahuaca es una canción. En mi universo de música y naturaleza, encontré en Humahuaca ese mix. Frente a la plaza principal esta el museo de los músicos para darle seguridad a mi intuición.

El chamán nos regala pulseras en macramé y una trenza para ella. Nos dijo cosas, nos confirmó sospechas.

Ya sé que voy a volver acá aunque no sepa cuándo.

Nos sacamos foto en el hornocal. La caminata no se pudo. Viajar con hija tiene que ver con resignar, no descansar y aprender mucho.

El hostel tiene una cosa buena por sobre cualquier otra: una plaza en frente. Juega y juega mientras tomo mate, yo la miro y pienso mil cosas. La pienso merendando en nuestra cocina con el aguayo recorriendo la mesa y una amiga a la que le va contar que esa tela la compramos en el viaje a las montañas.

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Día 5-19/4/2023

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Hablo con Torito, le pregunto si está tatuando ahora, acá, me dice que sí y me hace el tatuaje pendiente en el hostel con asistenta de lujo. El rojo se repite ahora en una amapola en mi pierna derecha. De los siete colores que se relacionan con los siete centros energéticos (los chakras) el rojo, dice internet, es el color de las ganas de vivir, la fuerza e ilusiones; proporciona seguridad y confianza ya que nos enraíza con la energía de la madre tierra y nos ayuda a sentir que estamos hechos de la misma energía que la hizo. Es el color del amor y la pasión por excelencia, es el signo sexual de la naturaleza... Más sagitario no se consigue, pienso.

Se fue la italiana con los otros pibes. La gente se va y se viene. El hostel es una moraleja de la vida.

Siguiendo con el rojo del corazón y del infierno, vamos a la garganta del diablo en un taxi, rojo, claro...¿casualidad? Las señales están siempre ahí, pero hay que saber mirar.

Le saco fotos, la filmo. Me río de cómo habla aunque la escucho todos los días. Mi risa se camufla con el sonido que hace el agua al golpear las piedras.

La fuerza de la naturaleza hace que plantas pinchudas crezcan en montañas de roca. La fuerza de la naturaleza también nos ubica ahora, acá: una exploradora y su mamá llegando a una cascada.

Acá y ahora: eclipse en aires que supongo me ordenará las ideas. Lejos de caer en idealismos, no me tengo que olvidar lo que dijo Haydee: Jujuy es un recreo.

Hablando de la luna, me compré unos aritos alusivos que también vuelven conmigo.

Mientras me como una tortilla rellena de queso y choclo en la plaza, pienso que queda poco.

Pienso qué más me gustaría llevar.

Pienso qué más me gustaría dejar.

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Día 6-20/4/2023

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Fuimos a Maimara. La plaza tiene muchos colores, la gente también, las montañas también.

Cruzamos el puente para ver "la paleta del pintor" y en el camino charlamos con Patricia que estaba en su jardín recolectando flores. Nos contó que lo que tenia en la mano eran virreinas, así se llaman. Nos regaló una. El sol rajaba la tierra e iluminaba el amarillo de las flores en composé. Hoy, seis días después, el rojo del camino de los colorados se ve lejano.

Luego fuimos al Pucará de Tilcara. Pucará significa fortaleza. Recorrimos un camino de cardones y otro tipo de plantas pinchudas con flor. Tocamos la piedra campana. Adentro vibró el corazón. Ruinas, historia, origen. Ahí mismo, el perro foca también nos regaló alegrías.

De vuelta en el centro de Tilcara pasamos por el museo Terry y conocimos su obra. También su atelier y sus paletas: "la paleta del pintor" de carne y hueso. Adentro volvió a vibrar el corazón. Ella enterró la flor que le había regalado Patricia en una maceta del museo. Ciclos...

Cuando llegamos al hostel Gaby me recuerda el video de "Cuando pase el temblor" tras preguntarme si fui al Pucará. No me sorprende que la vida me traiga a Cerati en este día que es mi último día en Tilcara:

"Yo caminaré entre las piedras

hasta sentir el temblor

en mis piernas

a veces tengo temor, lo sé

a veces, vergüenza".

Te digo que hay cosas que me dan miedo. Otras que me dan vergüenza.

Ver guen za, así lo digo.

En el hostel suena "Cactus" todos los días. Los chicos dicen que la playlist se arma sola en YouTube. Yo descubrí que Fuerza Natural es mi álbum favorito de Cerati justo antes de venir.

La escritura del diario es en la plaza, cuando ella juega y yo pienso. Entonces tengo un dejavu de este preciso momento escribiendo. Un Deja Vu que podría tratarse de Cerati de nuevo.

Yo ya viví esto: las zapas negras ya grises, la cara bronceada y el pelo con polvo permanente.

Me imagino cómo sería vivir acá.

Mañana emprendo la vuelta y ya me agarra esa nostalgia de los buenos viajes. Sin embargo, allá me están esperando despues de los kilos de historia que dejé, de la que empecé, de la que continúa.

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Día 7- 21/4/2023

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Según dice el ticket, llego a las 00.01.

Si esto no es un volver a empezar, no sé qué decir.

El hostel me despide con el flaco.

En la terminal de Tilcara están baldeando. Una señora me habla y no la escucho. Tengo un nudo (en la panza o en la garganta o en la cabeza, no sé). Empiezo a llorar disimuladamente.

En dos bancos hacia la izquierda ella juega con una nena. Se conocen de la plaza. Ayer a Berenice le dijo "te amo mucho", hoy a Torito también.

El agua se desliza por plataformas de colectivos y en mí se estanca en los lagrimales porque no la dejo salir.

No lloro la vuelta. Lloro otras cosas.

Estoy sensible, o "sensiblona", como te dije.

Este viaje no tiene nada que ver con nadie más que conmigo, y a su vez tiene que ver con todos lo que tienen que ver conmigo.

Extraño a mi analista que me canceló justo las semanas anteriores a viajar. Extraño repensarme y hablarme de otro modo para escribirme de otra manera.

Me doy cuenta ahora de que también extraño leer un libro. No me traje a propósito, pero leer también es escribirme de otra manera.

Pienso en Luji emocionada por la historia de amor de sus padres. Todas fuimos niñas alguna vez.

El tramo de Tilcara a San Salvador dura más de 2 horas. Cuando nos para gendarmería ella ya duerme. Suena "La carta" y le mando audio a las chicas.

Las mochilas están apretadas. Las llevo recargadas. Alguien hoy se compró una campera en el mercado de Tilcara por 2 lucas sugerencia de Yani. Eso también me lo llevo. Empanadas de quinoa y queso en el corazón, tortillas rellenas caprese en el alma.

También energía poderosa, muchos gestos de ternura hacia mi hija y la conversación con personas que resonaron con este diario. Diario de fotos sin filtro y fundamentalmente de palabras sin filtro. Catarsis pura, sabrán entender... gracias por leer.

Si existe una verdad tan verdadera como la propia palabra, que se sepa que cumplí un sueño, que pensé, que crecí, que extrañé, que cante, que ví cosas maravillosas y que compartí con Amapola los días más felices que siempre serán los nuestros (donde quiera que estemos). Que se lea que no solo fue como lo esperaba, sino que también Jujuy me estaba esperando a mí.




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