• Muchapalabreria

Muerte literal

Por Ayelen Rodriguez



Tu muerte fechada hace realidad tu partida.

Aunque estás vivo por ahí (o no, no lo sé), ya no estás más para mi.

Estoy cansada de la idea de que cuando te morís no te vas del todo y seguís un poco acá entre nosotros, en mi, en mis cosas, o como quieras.

Hoy sentí que no estabas.

Y duelo tu ausencia sin pensar en tu presencia. Si es que permaneces en cosas, no las registro.

Si no estás, no estás.

Es una literalidad fuerte que acompaña un sentimiento verdadero.

Si no estás, no estás.

Es tu muerte real consumada para mí.

Tu materialidad es un recuerdo que cada día, cada hora, cada minuto que pasa, se ve peor y se siente menos. O se va aclarando o se va oscureciendo. Me genera una sensación contradictoria de la que concluyo que en breve serás una hoja en blanco o un sótano sin luz. De una forma u otra, de vos no quedarán rastros.

Tu voz se escucha lejana. Cada día más lejana. Se pierde lo poco que queda, hasta perderse por completo un día que, creo, ya pasó. A veces dudo sobre si estuviste alguna vez. Si estuviste, si compartiste, si me quisiste, si lo vivimos todo tan así.

Pasó mucho tiempo.

Pasaron muchas cosas

Pero te perdí y no estás.

Es que te quise perder y elegí que no estuvieras.

Me perdiste y no estuve tampoco.

Me quisiste perder y te costó.

Estás muerto, porque no estás acá, ni allá. Ni lejos ni cerca.

Esta es una muerte muy real, y ya no te lloro porque no te recuerdo.

Es una literalidad fuerte.

Por fin sucede.



Imagen: Mariano Quintana.

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