• Muchapalabreria

El primer canto

Por Karen Lijterman*


La cama era demasiado grande para los dos. Una tenue luz azulina teñía de batik la habitación, podía ser muy temprano o demasiado tarde, me daba igual seguir con el camisón puesto.

Dos piedritas de ágata seguían mis exiguas gesticulaciones. Para ese brillo todo era novedad. Me sentía a prueba, era nuestra primera vez en todo. ¿Esperar a que se exprese el instinto materno, si es que existiese?

La integridad del tiempo por delante y una fuerza potente que latía entre la lana.

¿Cómo se interactúa con la nueva vida?

Un chillido se escapó de la garganta, luego, el sollozo aclarando las tonalidades del arrullo.


 

Ese pedacito


Ese pedacito que salió de mí refunfuña,

aúlla a los cuatro puntos cardinales:

¡¡¡basta!!! salí de acá, ¡¡¡no quiero!!!

Llora, me da órdenes. Vocifera a grito pelado:

¡quiero ahora! ¡Yaaaa!

Exclama incesantemente: “me enojé”, “basta”, “así no”.

Refunfuña y protesta a patadas limpias,

utilizando su cuerpo que contiene la fuerza descomunal de la naturaleza.


Hay momentos que dejo la mirada apoyada en la nada y me cebo un mate.

Está bien que lo exprese, pero ¿de dónde lo saca?, ¿a quién imita?, ¿de qué lugar escondido brota esa intensidad, ese furor? ¿Será como un espejo?


¿Tan enfurecida estoy por dentro?




 

*Vive en CABA, acompaña mujeres en sus procesos de gestación, parto y puerperio como Doula y Puericultora.Practica la maternidad y Ashtanga Yoga desde hace varios años. Sus redes: ACÁ. Su mail: karenlijterman@gmail.com

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