• Muchapalabreria

La ratita María

Actualizado: 17 de jul de 2020

Por Emma Saracco*


Había una vez, hace mucho mucho tiempo, una ratita que se llamaba María. María estaba barriendo la puerta de la iglesia como todos los días. Pero ese día, barría, barría, barría y de pronto vio que algo brillaba. “¿Qué es? ¿Qué es?”, era una monedita, un centavito. Entonces, la ratita pensó: “¿Qué me compro?... mmm, si me compro pan se me cae una miguita, si me compro leche se me cae una gotita”. Y se compró cinco centavitos de queso. Se puso muy contenta y pensó en guardar el queso para comerlo después de barrer toda la iglesia.

Guardó el queso en un armario, pero habían un ratoncito, que ella no había visto, y un gatito negro.

El gatito negro sí vio todo lo que hacia la ratita María.

Ella se fue a seguir barriendo en la puerta, y cuando terminó de barrer fue a buscar su quesito. Pero, ¡oooh!, su quesito no estaba más ahí.

Y la ratita María se puso a llorar con su amigo el ratoncito. Lloraba y lloraba. Y el ratoncito le decía: “No llores ratita, no llores. Ya lo vamos a encontrar al queso, yo te voy a ayudar”.

Ella seguía llorando y diciendo que quería su quesito. Juntos estuvieron metiéndose por todos lados para encontrarlo y vieron la colita del gato negro. Esa colita que se movía. Entonces, el ratón lo agarró de la cola y le dijo: “Devolvele el quesito a la ratita María”, pero claro, el gato ya se lo había comido, ¿qué le iba a devolver?

“Entonces, anda y conseguime el quesito que me sacaste” -le dijo la ratita enojada y triste- “porque eso no se hace”. El gatito fue, buscó, y le trajo otro quesito a la ratita, y le dijo: “Toma ratita, acá tenes el quesito y perdóname, porque yo no lo voy a hacer mas, yo quiero que seamos amiguitos”.

La ratita pensó un poquito que le iba a responder y le dijo después: “bueno, vamos a ser grandes amigos, pero lo que vos hiciste no se hace más, porque eso es robar y no hay que robarle a nadie, hay que portarse bien”.

Y desde ese momento el gatito negro y la ratita María fueron grandes amigos y salían a pasear juntos todos los días.

Colorín colorado, este cuento se ha terminado.



*Emma Saracco tiene 79 años. Este cuento lo ha contado infinidad de veces a sus siete nietos, a los que llama sus "tesoros". Podes verla contándolo ACÁ (Instagram), o por Youtube ACÁ.

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