• Muchapalabreria

Sátira

Por Ayelen Rodriguez



"Vuelvo al pueblo. Me envuelve el presagio de que en este regreso nada bueno ha de ocurrir".


Así terminaba la trilogía más larga que había leído en su vida.

Se indignó. Invirtió largas horas en la lectura de esta autora tan famosa que contaba la historia de ese tipo tan fantástico, al que ella le había atribuido un rostro y un cuerpo y mil aventuras, más allá de las que relataban los libros, y terminar así la dejó con un sabor amargo y mucha mucha bronca.

Postergó momentos, charlas y comidas, por dedicarle tiempo a la lectura de lo que parecía ser el libro de su vida. En realidad, fueron tres libros, editados seguiditos aunque se sintió devorada por la ansiedad en esos tres meses que pasaron entre el lanzamiento del primero con el segundo y del segundo con el tercero.

Terminó de una vez, y se puso furiosa porque el tipo volvería al pueblo del que se la pasó quejando durante las mil doscientas páginas de cada tomo. Sintió que la estaban cargando, el final se reducía al principio. "¿Y todo lo que pasó en el mientras tanto?", se preguntaba. Terminó de una vez la historia, así, sin pena ni gloria.

La trilogía, éxito total en ventas, no opacaba su indignación. Tal era así que lo charlaba con todas las personas que conocía, y lo comentaba en las páginas de novelas de las que era lectora. Su familia y amigos le decían que se relajara, que estaba exagerando, que empezara a leer otra cosa. Pero no podía; había pasado casi un mes y ella sentía que su queja y malestar debían ser advertidos por los responsables.

Entonces mandó una nota a la editorial. Hizo un descargo de setenta y tres páginas alegando que creía que la habían estafado, por el dinero y el tiempo invertido en semejante fraude. Expuso punto por punto los motivos por los que se consideraba víctima de una fulana (la autora) que la hizo creer en el amor, en el odio, en la aventura para terminar en el básico y mediocre titubeo de un hombre normal que decidió volver al pueblo pronosticando no se sabe qué cosa, con un final abierto, inconcluso, sin gracia. “Si la trilogía terminaba con que todo era un sueño, era lo mismo”, pensaba. “¿Hay algo más trillado que terminar con volver al pueblo”?, se preguntaba. El final de la nota decía que aguardaba por un resarcimiento de cualquier tipo por el engaño.

Esperó un mes y al no obtener respuesta, en un intento más audaz, mandó una carta de tipo personal a la autora. Redactó en un tono íntimo y empático, causando pena y escozor una carta que pretendía ser querellante y acusadora y que describía escenas tales como: "...le dije a mi marido que no quería tener relaciones con él, poniéndole excusas como que me dolía la cabeza, pero lo que me pasaba era que quería saber si Jack iba al encuentro de Kate en París, y así quedarme leyendo un par de horas más. (...) Eso y todo lo otro, para terminar volviendo al pueblo. ¡Que atropello señora! Creí, ilusa yo, que iba a ser un buen final, pero no. Se desubicó. Malicia es poco; desconsideración absoluta por los lectores de "Jack se va del pueblo I", "Jack se va del pueblo lI" y "Jack se va del pueblo III". Mientras escribo estas líneas lloro de dolor."

Los días pasaron, casi tanto como otro mes. Y esa sensación lejos de irse se acrecentó. Por las redes difamó a la autora, a la editorial y a la empleada de la librería que le vendió los libros por no haberle advertido. La gente retwiteaba, compartía y daba likes. Subió un vídeo en Youtube, de quince minutos donde hablándole a una cámara de frente, criticaba a la historia y a la fulana, obvio.

Una madrugada, en la que cometió el acto más vandálico de si vida, empapeló la entrada de la editorial y también algunas cuadras de la zona con la nota que había mandado. En la feria del libro se hizo un festín, hablando con todos para criticarla, y levantaba la mano en las conferencias sólo para que cuando le dieran la palabra, decir que "Jack se va del pueblo I, II y III" era una ofensa a la comunidad lectora. Como antes, con cada cosa, nadie parecía darle mucha bolilla.

Pero un día... le llega un mail. De esos que llegan espontáneamente por suscripción a una cadena infinita de "nadies" que alguna vez se suscribieron a algo. Era de la editorial. No era para pedirle disculpas, ni para resarcirla de algún modo, claro que no. Sino para notificarle que el nuevo volumen de mil quinientas páginas de "Jack se va del pueblo IV" se lanzaba la semana siguiente.


El cuento fue leído públicamente en el Primer Recital de Relato Breve y Poesía que se realizó en La Calabaza Productora Cultural, el día 24/05/2019.

15 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

Ceferino

Signos