• Muchapalabreria

Ramón Benavidez

Actualizado: 9 de jun de 2020

Por Luis Seroni*


Ramón quedó solo en el rancho, la última crecida lo dejó aislado. Carajeó a la lluvia que no paraba y maldijo al viento que cada dos por tres movía la piedra que atrancaba la puerta del rancho. El rió había crecido casi que se le mete adentro. Tiene kerosene como para tres días, medio atado de cigarro, un tarro de yerba, una botella de caña y galletas de campo. Pero eso, no es lo que más le preocupa a Ramón, lo que le quita el sueño es esa cortadura que tiene en su dedo. Te has puesto malito se dijo, mientras giró su dedo para rodearlo con la mirada. Tomó un trago de caña para aclarar la visión y observarlo bien. Y sí, esta negrito, pensó.

Ramón no era un hombre de darle muchas vueltas a los problemas. Si sigues así de negrito y doliendo te voy a cortar y listo el pollo y pelada la gallina. Qué no me va a templar el pulso se dijo, para darse ánimo. Bebió otro trago de caña bien profundo. Te voy a dar tiempo hasta la noche si no te pones buenito te corto, sentenció. Prendió el fuego para darse calor y alterno mate con trago de caña de vez en cuando. No faltaba mucho para la noche, arrimó un banco a la puerta para atorar el viento. Cuando prendió el sol de noche lo primero que hizo fue arrimar su dedo para verlo. Seguís malito le dijo. Revolvió entre sus chucheras para ver que encontraba, ya había decidido. Encontró un clavo y un cacho de hilo de pesca. Conforme con lo encontrado le dio otro saque a la caña. Esto me va a servir se dijo. De un manotazo limpió la mesa, dio vuelta el mantel renegrido y apoyó el sol de noche. Le dio varios besos a la botella para juntar coraje, cuando la terminó,lo había juntado todo, además,la curda. Acerco la mesa hacia el fuego, y tiro los últimos leños. Trajo el clavo y el hilo a la mesa. Mientras acercó su dedo al fuego grito: te vas a la mierda, vos te lo buscaste. Abrió las piernas en el banco y arrimó la punta de la mesa, ordenó hasta donde su borrachera se lo permitió el hilo, el clavo y el cuchillo. Se encomendó a la virgen de Itatí y lo apretujo bien fuerte, enroscándolo con el hilo de pesca al dedo en la parte menos malita. Después esperó, cuando parecía estallar lo acercó a la luz, la pus parecía reventar. Ramón Benavidez mordió el rebenque con fuerza, sus dientes se hincaron en el cuero. Tomó el clavo y llevó la punta al fuego,luego cuando se puso roja sin perder tiempo ni temperatura pinchó la bolsa de pus. Crujió la mandíbula, pero no gritó. Apretó el dedo contra el mantel y lo arrimó al farol. Seguís malito pero no tanto le dijo. Se sacó el rebenque de la boca y se lamentó de no tener un trago más de caña para matar el olor a podredumbre que salía de ahí. Hay que ser corajudo se dijo, luego trajo una tabla de cortar que tenía entre los aperos y volvió a morder fuerte el rebenque. Puso calentar el cuchillo al fuego y afirmó su dedo a la tabla. Se sujetó al mango y lo dejo que se ponga bien rojo. Mierda que estoy solo, ni los perros se escuchan, pensó. Cuando el calor llegó a su mano y la vaina estaba al rojo vivo se afirmó a la mesa, el corte llegó hasta el hueso, entre dientes puteó, pero solo salió saliva de su boca. Un olor a carne quemada y Ramón que no le aflojó al corte, hizo fuerza hasta que escuchó el ruido del hueso quebrado, el resto lo cortó fácil. La sangre ennegreció aún más el mantel.

Cuando el dedo quedó en la mesa Ramón escupió el rebenque y gritó: te dije lo que te iba a pasar hijueputa y lo tiró al fuego. Cortó un trozo de mantel con los dientes y envolvió la herida. En ese instante una luz de linterna entró al rancho por los chifletes, dos hombres en un bote gritaron: Don Ramón, ¿se encuentra bien? Somos del municipio, lo vinimos a rescatar, Don Ramón ¿me escucha?

Ramón, balbució: llegaron tarde hijueputa, llegaron tarde, sopló la llama del sol de noche y se tiró a dormir.




Las imágenes pertenecen a tres obras de Florencia Molina Campos.

*Luis Seroni nació en la cuidad de Quilmes, provincia de Buenos Aires en 1962. Vive en Bariloche desde los años 90. En el 2019 editó su primer libro Dejando el silencio atrás. "Pasuco" formará parte de su próximo libro Cuarentena de cuentos.

Su mail: seroni@speedy.com.ar

Facebook ACÁ. Podes leer otro de sus cuentos AQUÍ.

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